GUIA PARA LA CONSTRUCCION DE ESCALAS DE AUTOEFICACIA

(Revisada Marzo, 2001)

Albert Bandura
Universidad de Stanford

Traducción: Fabián Olaz, María Inés Silva, Edgardo Pérez
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

La autoeficacia percibida hace referencia a las creencias de las personas acerca de sus propias capacidades para el logro de determinados resultados. Uno no puede hacer todas las cosas bien, eso requeriría poseer dominio de cada aspecto de la vida. Las personas difieren en las áreas de vida en las cuales desarrollan su sentido de eficacia y en los niveles para los cuales desarrollan el mismo en determinadas actividades.

Por consiguiente, el sistema de creencias de eficacia no es un rasgo global sino un grupo de autocreencias ligadas a ámbitos de funcionamiento diferenciado. Las medidas multidimensionales revelan el grado y patrón de generalidad del sentido de eficacia de las personas.

Estructura de las Creencias de Autoeficacia

No existen medidas de propósito general de la autoeficacia percibida. El enfoque “la misma medida para todo” tiene usualmente un limitado valor tanto explicativo como predictivo, ya que la mayoría de los ítems de los tests basados en este enfoque pueden tener poca o ninguna relevancia para el dominio de funcionamiento que está siendo estudiado. Además, en un esfuerzo por satisfacer este propósito general, los ítems de un test global se diseñan, comúnmente, de manera global y resultan demasiado ambiguos para conocer con exactitud lo que esta siendo medido, o el nivel de la tarea y de las demandas situacionales que debe afrontar la persona. Las escalas de autoeficacia percibida se deben adecuar al dominio particular de funcionamiento que es objeto de interés.

Aunque las creencias de eficacia son multifacéticas, la teoría social cognitiva identifica algunas condiciones bajo las cuales hay cierta covariación entre dominios diferentes de funcionamiento. Cuando diferentes esferas de actividad están relacionadas con subdestrezas semejantes, existe alguna relación interdominio en la eficacia percibida. El rendimiento destacado es parcialmente orientado por destrezas autoregulatorias de orden más elevado. Las estrategias genéricas de autorregulación desarrolladas en un área específica de actividad pueden ser utilizadas en otros dominios, lo que provoca covariación de la eficacia percibida entre ellas.

Otro proceso que puede generar covariación entre dominios es el que se relaciona con las creencias en la propia eficacia para el aprendizaje. Una fuerte seguridad en la propia habilidad para dominar nuevas actividades puede operar de manera generalizada ante diferentes tipos de desafíos. Otro proceso correlativo es el de co-desarrollo. Aún cuando diferentes dominios de actividad no estén subregulados por subdestrezas comunes, puede ocurrir alguna generalización de la eficacia percibida si el desarrollo de competencias está socialmente estructurado para que destrezas que operan en diferentes dominios sean adquiridas en conjunto. Por ejemplo, los estudiantes tienen una tendencia a desarrollar una eficacia percibida igualmente elevada en diferentes materias de estudio de escuelas superiores; pero, por el contrario, eficacia percibida similarmente baja en escuelas ineficientes, las cuales no provocan aprendizaje académico considerable en ningún tema.

Y, finalmente, poderosas experiencias de maestría que proporcionan un importante testimonio de la propia capacidad para realizar cambios personales pueden también ocasionar una transformación re-estructurante de las creencias de autoeficacia que se manifiestan a través de diversos ámbitos de funcionamiento.

Validez de Contenido

Los ítems de eficacia deben reflejar con precisión el constructo . La Autoeficacia sólo hace referencia a la capacidad percibida . Los ítems deben redactarse en términos de puedo hacer en lugar de lo haré. Puedo hacer es un juicio de capacidad, lo haré es una declaración de intención. La autoeficacia percibida es un importante determinante de la intención, pero los dos constructos están empírica y conceptualmente separados.

La autoeficacia percibida debe también ser diferenciada de otros constructos tales como autoestima, locus de control y expectativas de resultados. La eficacia percibida es un juicio de capacidad; la autoestima es un juicio de autovaloración. Estos son dos fenómenos totalmente diferentes. El locus de control no se relaciona con la capacidad percibida, sino con creencias acerca de las contingencias de resultados - ya sea que los resultados estén determinados por nuestras propias acciones o por fuerzas que operan fuera de nuestro control. Un alto locus de control no necesariamente significa un sentido de poderío y bienestar. Por ejemplo, los estudiantes pueden creer que las calificaciones académicas altas dependen totalmente de su rendimiento (alto locus de control), pero se sienten incapaces porque creen que carecen de la eficacia para producir estos rendimientos académicos superiores.

Otra importante distinción se relaciona con expectativas de resultados. La autoeficacia percibida es un juicio de capacidad para ejecutar determinados tipos de rendimientos mientras que la expectativa de resultados es un juicio acerca de las consecuencias probables que tales rendimientos producirán. Las expectativas de resultado se manifiestan de tres formas diferentes: resultados materiales, sociales o autoevaluativos (Bandura, 1986). Una clase de resultados incluye los costos materiales y beneficios que provoca el comportamiento. Las reacciones sociales negativas y positivas que el comportamiento provoca constituye la segunda categoría de resultados. Las personas adoptan normas personales y regulan su comportamiento mediante reacciones autoevaluativas. Ellas realizan cosas que les proporcionan autosatisfacción y autovaloración, y evitan comportarse de maneras que les produzcan insatisfacción. La tercera clase de resultados se relaciona con las reacciones autoevaluativas negativas y positivas frente al propio comportamiento. Dentro de cada categoría, las expectativas positivas funcionan como incentivos y las negativas como obstáculos. Los resultados que las personas anticipan dependen ampliamente de sus juicios acerca de cuán hábiles ellas serán para desempeñarse en determinadas situaciones.

Funciones de las Creencias de Autoeficacia

La autoeficacia percibida desempeña un papel fundamental en el funcionamiento humano puesto que afecta el comportamiento no sólo de manera directa, sino también por su impacto en otros determinantes claves tales como metas y aspiraciones, expectativas de resultados, tendencias afectivas y percepción de los impedimentos y oportunidades que se presentan en el medio social (Bandura, 1995, 1997). Las creencias de eficacia influyen en los pensamientos de las personas, tanto autoestimulantes como autodesvalorizantes, optimismo o pesimismo; en los cursos de acción que ellas eligen para perseguir; los desafíos y metas que ellas se plantean para sí mismas y su compromiso con los mismos; la cantidad de esfuerzo que invierten en determinados emprendimientos; los resultados que esperan alcanzar por sus esfuerzos; la magnitud de su perseverancia frente a los obstáculos; su resistencia a la adversidad; el nivel de estrés y depresión que experimentan cuando se enfrentan con demandas exigentes del ambiente y los logros que alcanzan.

Las bases conceptuales y metodológicas de la naturaleza, estructura y función de las escalas de autoeficacia se discuten en detalle en el capítulo 2 del libro Autoeficacia: El ejercicio del control y no serán revisadas aquí. Esta guía para construir escalas de autoeficacia complementa ese material.

Especificación del dominio y Multicausalidad de la Autoeficacia

La construcción de una escala de autoeficacia confiable requiere de un análisis conceptual informativo de los factores que influyen en un dominio de funcionamiento seleccionado. El conocimiento de los determinantes que influyen sobre dominios de actividades, permite especificar que aspectos de la eficacia personal se deberían medir. Considérese el autocontrol del peso como un ejemplo. El peso es determinado por lo que la gente come; por su nivel de ejercicio, que quema calorías e incrementa el metabolismo corporal; y por los factores genéticos que regulan los procesos metabólicos. Una evaluación comprensiva de la eficacia estaría ligada a los factores conductuales sobre los cuales las personas pueden ejercer algún tipo de control. Estos incluirían a la capacidad percibida para regular la compra de alimentos; para ejercer control sobre los hábitos alimenticios; y la capacidad percibida para adoptar, y mantener, un nivel creciente de actividad física. Las creencias de las personas en sus capacidades para hacer aquello que sea necesario para tener éxito predicen mejor la conducta que sus creencias en solo un aspecto de la autoeficacia relevante para el dominio. En el ejemplo citado, la autoeficacia percibida será un mejor predictor de la variación en el peso si la evaluación incluye la capacidad percibida para regular la compra de comida, los hábitos alimenticios, y el ejercicio; que si se limitase solamente a los hábitos alimenticios.

El ejemplo precedente ilustra con claridad como las diferentes facetas de la autoeficacia percibida que operan dentro de un dominio podrían influir con mayor fuerza en las diferentes fases de un propósito dado. La eficacia percibida para elegir alimentos apropiadamente con fines de controlar el peso, se relaciona con el consumo de grasas y calorías diarias anterior al tratamiento, cuando las destrezas autoregulatorias son inestables. Después que se desarrollan las destrezas autoregulatorias, sin embargo, la eficacia percibida para controlar la ingesta excesiva permite mantener un consumo reducido de grasas y calorías y la eficacia percibida para controlar las compras de alimentos pierde importancia. Aparentemente, las comidas sabrosas no representan un problema en la medida que las personas las consumen moderadamente. Si los sentimientos negativos provocan una ingesta excesiva, la evaluación de la eficacia percibida para regular los afectos explicará varianza adicional en el manejo personal del peso. Por consiguiente, las escalas multifacéticas de eficacia no solamente poseen utilidad predictiva, sino que suministran esclarecimiento de la dinámica del autocontrol del comportamiento.

Si las medidas de autoeficacia se centrasen en factores que, en realidad, tienen poco o ningún impacto en el dominio de funcionamiento , tal investigación no demostraría ninguna relación predictiva. Si, por ejemplo, la relajación no afecta al empleo de drogas, la autoeficacia percibida para relajarse no se relacionaría con el consumo de drogas porque el esquema causal es erróneo. En estas circunstancias, los resultados nulos reflejarán una teoría incorrecta antes que la irelevancia de la autoeficacia. En síntesis, las escalas de autoeficacia deben ajustarse a dominios de actividad y evaluar las formas multifacéticas en las que las creencias de eficacia operan dentro del dominio de actividad seleccionado. Las escalas de autoeficacia deben relacionarse con factores que determinen los logros en el dominio de funcionamiento seleccionado.

Niveles de desafío

La eficacia percibida se debe medir empleando niveles de demandas de tarea que representen diferentes grados de desafío o impedimento para un rendimiento exitoso. Las evaluaciones de autoeficacia dan cuenta del nivel de dificultades que los individuos creen que pueden superar. Si no hay obstáculos para superar, la actividad se realiza fácilmente y todos los sujetos poseen autoeficacia alta en dicha actividad.

Los acontecimientos sobre los cuales se ejerce influencia personal pueden variar ampliamente. Esto podría comprender la regulación de nuestra propia motivación, procesos de pensamiento, nivel de rendimiento, estados emocionales o modificación de condiciones ambientales.

El dominio de contenido debe corresponderse con el área de funcionamiento que uno busca controlar. La naturaleza de los desafíos frente a los cuales la eficacia personal es juzgada variará en función de la esfera de actividad que se trate. Los desafíos pueden ser graduados en términos del nivel de ingenuidad, presión, precisión, productividad, amenaza o autoregulación requerida, sólo por mencionar algunas de las demandas de rendimiento.

Diversas áreas de funcionamiento se relacionan, principalmente, con la eficacia autorregulatoria para guiarse y motivarse a sí mismo para emprender cosas que uno sabe como hacerlas. En tales circunstancias , la capacidad que nos interesa es la autorregulación. Lo que aquí importa no es, si uno ocasionalmente puede realizar actividades, sino si posee la eficacia para realizarlas regularmente frente a diferentes tipos de condiciones disuasivas. Por ejemplo, en la evaluación de la autoeficacia percibida para adoptar y mantener una rutina de ejercicios físicos saludables, los individuos juzgan cuan eficazmente ellos pueden motivarse para hacer ejercicios regularmente frente a diversos impedimentos ( por ejemplo, bajo una gran presión laboral, cansancio, depresión, malas condiciones climáticas, o cuando tienen otros compromisos o cosas mas interesantes que hacer). ( ver Apéndice )

Construir escalas de eficacia autorregulatoria requiere un trabajo preliminar para identificar las formas que toman los desafíos e impedimentos. En entrevistas con preguntas de final abierto y cuestionarios pilotos se le solicita a las personas que describan las cosas que les dificultan llevar a cabo las actividades requeridas regularmente. Los desafíos e impedimentos identificados son incluidos en los ítems de eficacia. En la escala formal, los participantes juzgan su habilidad para hacer frente a los desafíos y para superar los diversos obstáculos. Para evitar respuestas uniformemente elevadas deben incluirse suficientes desafíos e impedimentos en los ítems de eficacia. Es conveniente realizar pretests para asegurarse que los ítems contienen las gradaciones suficientes de dificultad.

Redacción de ítems

Los ítems deben ser redactados de acuerdo al nivel de lectura de los participantes. Deben evitarse los siguientes problemas:

  • Items ambiguos o mal redactados
  • Vocabulario técnico que no forma parte del lenguaje cotidiano
  • Items multidimensionales que incluyen diferentes tipos de logros , para los cuales los sujetos tienen diferentes niveles de capacidad percibida. Por ejemplo, si se solicita a los individuos que evalúen su eficacia para realizar un régimen de ejercicios regularmente y para reducir su ingesta calórica, la respuesta que demanda este ítem bi-dimensional no es clara.

Se recomienda redactar ítems breves y explícitos y realizar un pretest para verificar su claridad y facilidad de comprensión.

Escala de Respuesta

En la metodología estándar para medir creencias de eficacia, se emplean ítems que representan diferentes niveles de exigencias de tareas y los individuos estiman la fortaleza de sus creencias en la habilidad que poseen para desempeñar las actividades requeridas.

Ellos registran la fortaleza de sus creencias de eficacia en una escala de 100 puntos dividida en intervalos de 10 puntos que varían desde 0 (no puedo hacerlo), a través de grados intermedios de seguridad, 50 (relativamente seguro de poder hacerlo); hasta una completa seguridad, 100 (seguro de poder hacerlo). Las instrucciones y el formato estándar de respuesta son ejemplificados a continuación:

El presente cuestionario enumera diferentes actividades. En la columna Confianza, evalúa cuan seguro estas de poder realizarlas en el presente. Estima el grado de seguridad que posees eligiendo un numero de 0 a 100 utilizando para ello la siguiente escala.


Un formato de respuesta más sencillo conserva la misma estructura de escala y descriptores pero utilizando unidades simples de intervalo que van desde 0 a 10. Las escalas de eficacia presentadas en el Apéndice ilustran algunas variaciones en formato, según la edad de los sujetos y del área de eficacia que se evalúa.

Se deben evitar las escalas que utilizan solamente pocas alternativas de respuesta por ser menos sensibles y confiables (Pajares, Hartley & Valiante, 2001). Las personas generalmente evitan las posiciones extremas en una escala por lo que una escala con solo unas pocas alternativas puede reducirse, en su uso real, a tan solo uno o dos puntajes. Incluir muy pocas alternativas conlleva pérdida de información diferencial ya que las personas que utilizan la misma categoría de respuesta podrían diferir entre ellas, si se hubieran incluido alternativas de respuesta intermedia en la escala. En las escalas sensibles las respuestas se distribuyen a lo largo de buena parte del rango de alternativas. Las escalas de eficacia son unipolares, extendiéndose desde 0 a un máximo de fortaleza; no incluyen números negativos porque un juicio de completa incapacidad ( 0) no posee niveles más bajos. Las escalas bipolares con gradaciones negativas por debajo del punto cero “No puedo hacerlo” no tienen sentido alguno.

Las instrucciones preliminares deben establecer pautas apropiadas para juzgar la propia eficacia. Se le pregunta a las personas acerca de sus capacidades operativas en el presente, no acerca de sus capacidades potenciales o sobre sus capacidades futuras esperadas. A las personas les resulta sencillo imaginarse altamente eficaces en algún futuro hipotético. Sin embargo, en el caso de la eficacia autorregulatoria percibida para mantener un nivel dado de funcionamiento a lo largo del tiempo, las personas juzgan su seguridad de poder realizar regularmente la actividad durante determinados períodos de tiempo. Por ejemplo, alcohólicos recuperados pueden juzgar su capacidad percibida para abstenerse de la ingesta de alcohol durante intervalos de tiempo especificados.

Un ejemplo práctico de ítem, tal como la capacidad de levantar objetos de peso creciente, ayuda a familiarizar a los sujetos con la escala indicando la fortaleza de las creencias de eficacia personal y revelando cualquier malentendido acerca del uso de la escala. Se incluye un ítem de este tipo en el Apéndice.

Con niños pequeños se pueden emplear tareas de rendimiento físico para familiarizarlos con la escala, cuando estiman la fortaleza de su eficacia percibida. Por ejemplo, se pueden colocar señales en el suelo, a distancias progresivamente mayores. Se le solicita a los niños que estimen el grado de seguridad de poder saltar hasta cada una de las distancias, seleccionando un número de la escala con los siguientes descriptores: no puedo hacerlo, no muy seguro de poder hacerlo, bastante seguro de poder hacerlo, seguro de poder hacerlo. Después de cada estimación se les solicita que realicen la tarea. De esta forma, los niños aprenden como utilizar valores numéricos de escala para expresar la fortaleza de sus juicios de eficacia.

Con niños muy pequeños se pueden utilizar ilustraciones en lugar de descriptores verbales de la fortaleza de sus creencias de eficacia. Por ejemplo, pueden utilizarse círculos de tamaño progresivamente mayor explicando que las gradaciones de tamaño representan incrementos en la seguridad de poder realizar las tareas. No se deben usar caras de felicidad o tristeza. Los niños pueden entender que la escala mide su felicidad o tristeza en lugar de cuan seguros están de poder realizar las tareas dadas.

Dimensiones de la Autoeficacia

Las creencias de eficacia difieren en generalidad, fortaleza y nivel. Las personas pueden juzgarse eficaces en un amplio rango de dominios de actividades o únicamente en algunos dominios de funcionamiento. La generalización puede variar entre los distintos tipos de actividades, las modalidades mediante las cuales se expresan las capacidades (conductuales, cognitivas o afectivas), las variaciones situacionales y los tipos de individuos hacia los cuales se dirige el comportamiento. Las evaluaciones vinculadas a dominios de actividades, contextos situacionales y aspectos sociales manifiestan el patrón y grado de generalidad de las creencias de las personas en su eficacia. Dentro de la red de creencias de eficacia, algunas son de mayor importancia que las otras. Las autocreencias más fundamentales son aquéllas a partir de las cuales las personas estructuran sus vidas.

Adicionalmente, las creencias de eficacia varían en fortaleza. Las creencias de eficacia débiles son fácilmente refutadas por experiencias desagradables, mientras que las personas con creencias más firmes en sus capacidades perseverarán en sus esfuerzos frente a innumerables dificultades y obstáculos, y no serán fácilmente disuadidas por la adversidad. La fortaleza de la eficacia percibida no se relaciona, necesariamente, de manera lineal con la conducta elegida (Bandura, 1977). Un cierto umbral de autoconfianza es necesario para intentar un curso de acción, aunque la autoeficacia muy fuerte resultará en el mismo intento. Cuando más poderoso sea el sentido de eficacia personal, no obstante, mayores serán la perseverancia y las probabilidades de desempeñar exitosamente la actividad elegida.

Se pueden describir también las creencias de autoeficacia en términos de nivel, es decir, el número de actividades que los individuos se juzgan capaces de realizar por encima de un valor seleccionado de fortaleza de eficacia. Sin embargo, si se convierte una medida continua de fortaleza de eficacia en una medida dicotómica en base a un valor mínimo de fortaleza, se pierde información predictiva. Si se determina un punto de corte bajo, un sentido relativamente bajo de eficacia será tratado de la misma forma que una completa autoconfianza. Por el contrario, si el criterio de corte se ubica en un nivel elevado, un sentido relativamente fuerte de capacidad será definido como falta de eficacia. El empleo de puntos de corte demasiado bajos o demasiado altos puede provocar discrepancias artificiales entre rendimiento y autoeficacia percibida.

El umbral mínimo de autoconfianza necesario para intentar una actividad debe ser determinado empíricamente puesto que este umbral varía según los diferentes dominios de funcionamiento.

Un microanálisis más refinado de congruencia se alcanza computando la probabilidad de rendimiento exitoso como una función de la fortaleza de la autoeficacia percibida (Bandura, 1977). Este micronivel de análisis conserva el valor predictivo de las variaciones en fortaleza de las creencias de eficacia. Debido a que la fortaleza de eficacia incluye tanto niveles de eficacia como gradaciones de seguridad por sobre cualquier umbral, la fortaleza de la eficacia es, generalmente, una medida más informativa y sensible que el nivel de eficacia.

Análisis de ítems

Como primer paso, se recomienda realizar un pretest de los ítems. Los ítems ambiguos deben descartarse o redactarse nuevamente. Deben eliminarse aquellos ítems que reciban la misma puntuación por parte de la mayoría de las personas, ya que tales ítems no discriminan entre los sujetos.

Aquellos ítems en los que la gran mayoría de los sujetos eligen la categoría correspondiente a la máxima eficacia carecen de suficiente dificultad, desafío, o impedimento para discriminar los niveles de eficacia entre los sujetos. En tales casos, es conveniente incrementar el nivel de dificultad elevando el grado de desafío que el ítem representa.

Los ítems relacionados con un mismo dominio de eficacia deben ser correlacionados entre si y con el puntaje total. El análisis factorial verifica la homogeneidad de los ítems. Diferentes dominios de eficacia requieren diferentes escalas que posean homogeneidad en los ítems respectivos.

La confiabilidad establece el límite superior en las posibles relaciones que pueden obtenerse entre variables . La consistencia interna debe computarse utilizando el coeficiente alfa de Cronbach. Si el coeficiente obtenido es bajo, se deben descartar o redactar nuevamente los ítems con correlaciones bajas e incrementar el número de ítems.

Minimizando sesgos en las respuestas

El procedimiento estándar para medir creencias de eficacia personal incluye una serie de medidas preventivas para minimizar cualquier implicancia potencial de evaluación social. Estas advertencias deben considerarse tanto en las instrucciones como en el modo de administración de las escalas de autoeficacia.

  • Los juicios de Autoeficacia deben ser registrados en forma privada y no en público.
  • El cuestionario no debe ser identificado por el nombre del sujeto evaluado sino por un número de código.
  • Se les debe comunicar a los sujetos que sus respuestas permanecerán confidenciales y serán utilizadas solo con el número de código por los investigadores.
  • Si la escala es titulada, se debe utilizar un título no descriptivo tal como “ Inventario de Evaluación” antes que Autoeficacia.
  • Para estimular la veracidad en las respuestas, se debe explicar a los sujetos la importancia de su contribución a la investigación. Se les debe informar además que el conocimiento que suministran permitirá incrementar la comprensión y guiar el desarrollo de programas diseñados para ayudar a las personas a manejar las situaciones de la vida con las que deben enfrentarse.

Si el cambio personal fuese trivialmente sencillo, se alcanzaría simplemente registrando el nivel de eficacia. Las personas se evaluarían a sí mismas como capaces de alcanzar grandes logros. No obstante, el problema consiste en si la inclusión de juicios de eficacia puede generar algún tipo de inducción motivacional para mejorar la relación entre autoevaluación y rendimiento.

Se han realizado numerosas pruebas de los efectos reactivos de la autoevaluación (Bandura, 1977). Los descubrimientos demuestran que el nivel motivacional de las personas, sus reacciones afectivas y logros de rendimiento son los mismos, tanto si las mismas han realizado precedentemente juicios de eficacia o no. La no-reactividad de las evaluaciones de autoeficacia se corrobora mediante diversas actividades, tales como afrontamiento de amenazas, autorregulación de la motivación, tolerancia al dolor, logros cognitivos, recuperación del funcionamiento después de cirugía coronaria y adherencia al ejercicio físico. Los juicios de autoeficacia no son influidos por un sesgo de respuesta para aparecer socialmente deseable, tanto en el caso que el dominio de actividad involucre al comportamiento sexual, consumo de alcohol, tabaquismo, prácticas dietéticas o el autocontrol de enfermedad crónica.

Los registros privados de la autoeficacia podrían reducir la implicancia evaluativa y las demandas de consistencia, pero debe remarcarse que no las eliminan totalmente. En la medida que las personas asumen que sus registros privados serán evaluados posteriormente, ellas pueden conservar algunas preocupaciones. Sin embargo, la evidencia muestra que realizar juicios de eficacia no incrementa la congruencia entre eficacia percibida y comportamiento, tanto bajo demandas sociales de consistencia altas o escasas.

Validación

Las escalas de Autoeficacia deben poseer validez de apariencia. Estas deben medir aquello que se proponen medir, por ejemplo, la capacidad percibida para producir logros determinados. El constructo Autoeficacia pertenece a una teoría que explica una red de relaciones interdependientes entre diversos factores. La validación de constructo es un proceso de prueba de hipótesis. Las personas que puntúan alto en la Autoeficacia percibida deben diferenciarse en diversas formas, especificadas por la teoría, de aquellos que puntúan bajo. La verificación de los efectos predecidos incrementa la evidencia para la validez de constructo.

La Autoeficacia percibida puede tener diferentes efectos en la motivación, los pensamientos, afectos y acción, por lo que se cuenta con muchas consecuencias verificables que pueden ser corroboradas. No existe un coeficiente único para corroborar la validez. La validación de constructo es un proceso dinámico en el que se evalúa, tanto la validez de la estructura causal postulada por el marco teórico como las medidas específicas de autoeficacia.

Meta-análisis realizados en diferentes esferas de funcionamiento confirman el papel importante de la autoeficacia percibida en el auto-desarrollo humano, la adaptación y el cambio (Holden, 1991; Holden, Moncher, Schinke & Barker, 1990; Moritz, Feltz, Fahrbach & Mack, 2000; Multon, Brown & Lent, 1991; Stajkovic & Luthans, 1998).

Evaluación de la Eficacia Colectiva

La teoría e investigación acerca de la agencia humana se ha centrado casi exclusivamente en las influencias personales ejercidas de manera individual. Las personas no desarrollan sus vidas autónomamente y muchos de los resultados que buscan sólo se obtienen mediante esfuerzos interdependientes. Por consiguiente, ellas deben trabajar conjuntamente para asegurarse de realizar lo que no pueden lograr solos.

La teoría social-cognitiva incluye la agencia colectiva en la concepción de la agencia humana. Las creencias compartidas de las personas en su poder colectivo para producir resultados deseados es un elemento fundamental de la agencia colectiva. Los logros grupales no son solamente el resultado del conocimiento compartido y las destrezas de cada uno de los miembros, sino también de la interacción, coordinación y dinámica sinérgica de sus transacciones. Por lo tanto, la eficacia colectiva percibida no es únicamente la suma de las creencias de eficacia de los miembros individuales. Más que ello, es una propiedad emergente a nivel grupal. Un grupo opera mediante el comportamiento de sus miembros. Esto significa personas actuando coordinadamente sobre una creencia compartida, y no una mente colectiva sin cuerpo que conoce, desea, motiva y regula. No existen entidades emergentes que actúen independientemente de las creencias y acciones que los individuos desarrollan dentro de un sistema social. Aunque las creencias de eficacia colectiva incluyen aspectos emergentes, ellas desempeñan funciones semejantes a aquéllas de las creencias de eficacia personal y operan a través de procesos similares (Bandura, 1977).

Existen dos enfoques principales para medir la eficacia personal de los grupos. El primer método simplemente agrega las evaluaciones de los miembros individuales acerca de sus capacidades personales para desempeñar las funciones particulares que ellos realizan en el grupo. El segundo método agrega las evaluaciones de los miembros acerca de sus capacidades grupales operando en conjunto. La última evaluación, holística, incluye los aspectos interactivos y coordinativos que operan dentro de los grupos.

Algunos investigadores defienden la postura de medir la eficacia colectiva percibida por medio de un juicio único del grupo, acerca de su capacidad. El enfoque de discusión es metodológicamente problemático, sin embargo. Una conclusión unánime de la eficacia grupal por medio de una discusión grupal, está sujeta a las distorsiones de la persuasión social de los miembros que ejercen poder y otros tipos de presiones hacia la conformidad social. En realidad, el juicio colectivo del grupo sobre su eficacia refleja principalmente los juicios personales de los integrantes de status más elevado, más que el de los miembros subordinados (Earley, 1999). Esta modalidad de evaluación puede tener efectos reactivos ya que los esfuerzos persuasivos para lograr consenso pueden modificar la perspectiva de los miembros del grupo. Además, ningún sistema social es monolítico, con un sentido unitario de eficacia. Un consenso forzado para obtener un juicio único distorsiona la variabilidad de las creencias de eficacia entre los diversos sectores de un sistema social y representa erróneamente sus creencias.

Los dos índices informativos de la eficacia colectiva percibida difieren en el peso relativo que, respectivamente, le conceden a los factores individuales e interactivos, pero no son tan distintos como podría parecer. Los juicios de los individuos acerca de su eficacia personal, puesto que son socialmente situados y frecuentemente interdependientes, no están disociados de las actividades de los otros miembros del grupo. Por ejemplo, al juzgar su eficacia personal, un defensor de fútbol americano toma en cuenta, naturalmente, la calidad de la línea ofensiva de su equipo, las capacidades de rapidez y bloqueo de sus compañeros de defensa, la destreza de los que reciben sus pases de bola, y cuan bien pueden funcionar como unidad todos ellos. En síntesis, un juicio de eficacia individual comprende, inevitablemente, la dinámica coordinativa e interactiva del grupo. Por el contrario, cuando juzgan la eficacia de sus equipos, los miembros seguramente consideran cuan bien los jugadores claves pueden desempeñar sus papeles. Los jugadores de basquet del Chicago Bulls, habrían juzgado su eficacia como equipo de manera muy diferente si Michael Jordan hubiera presente en el juego o no.

Dada la naturaleza interdependiente de los procesos evaluativos, el hecho de vincular la eficacia medida a nivel individual con el rendimiento a nivel grupal, no necesariamente representa una relación comparativa. Los dos índices de eficacia colectiva están, al menos, moderadamente correlacionados y predicen el rendimiento grupal. El hecho de que las evaluaciones de eficacia grupal incluyan la interdependencia de los miembros tiene especial importancia al estimar propiedades emergentes. Se acepta, normalmente, que una propiedad emergente es operativa si las diferencias entre los grupos permanecen después que métodos estadísticos son empleados para controlar la variación en las características de los individuos dentro de los grupos. La lógica analítica es refinada pero los resultados de estos controles estadísticos pueden ser bastante erróneos. A causa de que los juicios de eficacia personal toman en cuenta la dinámica única de un grupo, los controles a nivel de los individuos pueden no tener en cuenta, inadvertidamente, la mayoría de las propiedades grupales emergentes.

El relativo poder predictivo de los dos índices de eficacia colectiva dependerá en gran medida del grado de esfuerzo interdependiente, que se necesita para alcanzar los resultados esperados. Por ejemplo, los logros de un equipo gimnástico son la suma del éxito alcanzado independientemente por los gimnastas, mientras que los logros de un equipo de fútbol son el producto de jugadores que funcionan inseparablemente juntos. Algún vínculo débil, o la falla de un subsistema, puede ocasionar efectos desastrosos en un equipo de fútbol, a pesar de poseer un elevado nivel de talento. Los índices holísticos agregados son más apropiados para rendimientos alcanzables solamente por equipos de trabajo exitosos. En un sistema escasamente interdependiente, los miembros pueden inspirar, motivar y apoyar a cada uno de los otros miembros, pero el resultado grupal es la suma de los desempeños individuales más que del esfuerzo conjunto de todos los miembros. Las eficacias personales agregadas son muy apropiadas para medir eficacia percibida en los últimos tipos de situaciones.

Un extenso volumen de investigación apoya el impacto de la eficacia colectiva percibida sobre el funcionamiento grupal (Bandura, 2000). Algunos de estos estudios han evaluado los efectos motivacionales y conductuales de la eficacia colectiva percibida empleando influencias experimentales para generar niveles diferenciales de eficacia percibida. Otras investigaciones han examinado los efectos de creencias de eficacia colectiva que se han desarrollado naturalmente. Los últimos estudios han analizado diversos sistemas sociales, tales como sistemas educacionales, organizaciones de negocios, equipos atléticos, equipos de combate, barrios urbanos y sistemas políticos.

Los descubrimientos tomados en conjunto demuestran que a mayor eficacia colectiva percibida, mayores serán la motivación y el esfuerzo invertido por los grupos en sus actividades, y que, a mayor fortaleza frente a los obstáculos y retrocesos, mayores serán los logros alcanzados.

Referencias

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Las escalas se incluyen en los documentos que pueden ser descargados.